domingo, 23 de diciembre de 2007

En estas fiestas...


Los mejores deseos para todos. He hecho unas tonter'ias con el ordenador. Aqu'i ten'eis el comic que explica por qu'e volvemos a casa para nochevieja y a unos elfos haciendo el baile de la temporada (este enlace va a ratos, as'i que si ten'eis mucho inter'es quiz'as sea bueno que tambi'en teng'ais un poquito de paciencia).



martes, 11 de diciembre de 2007

El jam'on en un mundo global

Pues s’i, los productos ib’ericos ya pueden ser importados a Estados Unidos. Sin embargo, no creo que debamos preocuparnos, al menos no de momento, por si la exportaci’on har’a subir los precios para el consumidor espanyol. Total, ya se vende en Espanya como ib’erico no s’e cu’antas veces m’as cerdo de lo que se cr’ia con bellota -total o parcialmente- en toda la pen’insula... Siempe he confiado en la capacidad de mis compatriotas para ejercer la picard’ia en su propio beneficio, as’i que seguiremos estirando la denominaci’on ‘ib’erico’ para surtir al mercado internacional.

No tengo ni idea de por cu’anto saldr’an unas lonchitas de jam’on ib’erico en Nueva York, pero el jam’on serrano corriente y moliente se me apareci’o al m'odico precio de dos d'olares en el super del barrio cuando iba a pagar mi compra, ajena e inocente, cual humilde ninya-pastora en Lourdes. Estaba all’i, junto a la caja registradora, en bl’isters de Revilla, que podr’ia parecer que matan el amor, pero oye, no. Son entre cuatro y cinco lonchas por sobre y cualquiera se da cuenta de que no es de gran calidad... pero es jam’on de Dios y entra estupendamente. Una se sienta a comer una tostada con tomate, aceite y jam’on y se teletransporta al aperitivo del domingo en la mesa paterna. Es mucho mejor que la webcam para sentirse en casa.

Adem’as es que a veces Nueva York parece Chamber’i. Ayer domingo fuimos a Manhattan y pudimos comprobar que la gran manzana es uno de los destinos que los espanyoles escogen mayoritariamente para pasar el puente de la Constituci’on. En los museos, por las calles, en el mercadillo de Amsterdam con la 82, en el restaurante donde almorzamos... Por todas partes un acento familiar, un flequillo excesivo, rasgos espanyolizantes. Adam ya no me pregunta. Me mira y yo hago un sonido gutural si son compatriotas.

Y el compatriota que tenemos en el propio rellano es John, el vecino del 6K, que a pesar de su nombre es un cocinero espanyol retirado que visita asiduamente a su madre, de origen italiano, en la calle Jos’e Abascal de Madrid. Estoy meditando si nos atrevemos y le invitamos a cenar, porque como es un profesional de la mesa a lo mejor tiene expectativas excesivas y nuestro puchero es muy poco sofisticado.

A los que s’i vamos a invitar es a una mediana lista de familiares y amigos que tienen un manifiesto inter’es por comer paella. Les vamos organizando en grupitos afines para optimizar. Y tambi’en hay que advertirles de que la paella no lleva chorizo, a pesar de lo que los restaurantes pseudo-espanyoles de aqu’i les han hecho creer. Cuando alguien pregunta con decepci’on al escarbar entre el arroz que si no hay ‘Spanish salchicha’ siempre me acuerdo de Bob, el padre de Adam, que porfiaba que la paella llevaba chorizo porque as’i lo hab’ia visto en el ‘food channel’. Si fuera por ellos echaban a la sart'en hasta a la fallera mayor. Como se enteren mis comensales de que el jam'on ib’erico ya est’a disponible en el pa'is me van a empezar a pedir que lo incluya en el paella mix. Criaturitas...

viernes, 7 de diciembre de 2007

El desprop'osito y los pasea-perros

Alguno de vosotros me lo ha preguntado... no, no hemos contratado a Peggie. Al menos no de momento. Pensar'eis que mi debate interno ha hecho que gane el "no" en el refer'endum familiar, pero lo que ha ocurrido en realidad es que el sector masculino de la familia ha considerado que hab'ia una prioridad m'as acuciante: un pasea-perros para Vermont (Adam propuso y dispuso y el perro acept'o encantado, se entiende). Cost'o lo suyo que Donna y Ron, los hermanos pasea-perros del barrio, le hicieran un hueco en su apretada agenda, pero lo logramos. Martes, mi'ercoles y jueves le vienen a recoger a mediod'ia y se lo llevan con otro mont'on de perros a correr al parque. Personalmente, estoy impresionada con el modelo de negocio de Donna y Ron: tienen turnos de manyana, mediod'ia y tarde; en cada uno recogen 15-20 perros, los llevan al parque, los sueltan en el redil para que potreen durante una hora y los devuelven a sus casas; ni impuestos ni leches. He hecho cuentas y se sacan una cantidad nada despreciable. Es todo muy profesional, eso s'i. Hasta nos mandan un mensaje al m'ovil d'andonos la evaluaci'on semanal del comportamiento de Vermont. Adam se enternece pensando que es nuestro primog'enito yendo al cole. Yo sacudo la cabeza e intento pensar que por lo menos esos d'ias no hay que pelarse de fr'io por la noche para que el animal estire las patas. En fin, un desprop'osito.

Hale, disfrutad del puente, de la santa constituci'on y de todo lo dem'as. Besos.

lunes, 3 de diciembre de 2007

La nieve

Ya es oficial. Hace un fr'io de la leche y ha nevado. Ha llegado el crudo invierno. Por lo menos ha pillado en domingo, que todo hace como m'as gracia, y la nevada no ha sido inhabilitante. Con los primeros copos de la temporada se pone en marcha el dispositivo invernal: mogoll'on de ropa en capas sucesivas, gente echando sal por la calle y retirando con palas industriales lo acumulado en v'ias y aceras, perros con abrigos de tricot de lo m'as singular... Y como est'an acostumbrados, nadie se queja. Me explico: aqu'i el fr'io es tema de conversaci'on en el ascensor como en todos sitios, pero hay una aceptaci'on l'ogica de los hechos que no hay en Espanya. Claro, que en Espanya nieva un poco y tiene que salir el ej'ercito a llevarle mantas y termos de caf'e negro a los miles de pringados que se han quedado incomunicados en la mayor autov'ia del pa'is. Cada pa'is est'a preparado para lo que est'a preparado.

En fin, que empieza ahora la rutina de las botas enormes que se dejan en el descansillo para no entrar a casa con un iceberg en las suelas. A todo se hace una. Bueno, muchos besos.

P.S.: Pego aqu'i un v'ideo de Vermont en sus primeras experiencias con la nieve en company'ia de sus cong'eneres del parque. Tambi'en salgo yo, que s'e que algunos tem'eis que me haya pasado algo porque no hay documentos gr'aficos que demuestren que siga viva. Voy a empezar a posar con un peri'odico del d'ia, como los rehenes de larga duraci'on.

jueves, 29 de noviembre de 2007

Mensaje de Adam...

Cuatro semanas sin la dieta mediterania y mira lo que ha pasado a Teresa. Peggie tiene que lavar mucho tanga!

Yo como, t'u comes, el americano devora...

Para los que pudieran estar preocupados por nuestra dieta (dudo que haya alguno m’as all’a de mis padres) debo decir que nos trajimos la olla expr’es y la paellera y que intentamos replicar los h’abitos alimentarios hisp’anicos tanto como podemos. El cocidito (posible gracias a las puntas de jam’on que introdujo Adam en el pa’is de contrabando m’as la colaboraci'on de un carnicero latino que me suministra tocino), la paella, las croquetas caseras, la tortilla de patata... Mi momento cany’i del d’ia llega cuando bajo al comedor de IBM y saco mi tupperware con garbanzos con tomate y la gente me mira de reojo mientras con su sandwich de ensalada de huevo en la mano. M’as que un almuerzo es una reafirmaci’on identitaria.

Pero no todo es nostalgia de la buena mesa del terrunyo. En Nueva York hay infinitas posibilidades a la hora de elegir lo que comes. Con decir que he aprendido de la existencia de algunos pa’ises al pasar por un restaurante especializado en la gastronom’ia del lugar en cuesti’on... Por el momento, Adam ha empezado su colecci’on de men’us. Esto consiste en aprovisionarse del mayor surtido posible de folletos de los diferentes restaurantes locales que reparten a domicilio. Tai, japon’es, italiano, deli jud’io, koreano, somal’i, chino-peruano... Los men’us se guardan en un caj’on de la cocina para los d’ias en los que me hace el l’io, pedimos comida y esperamos a que un mexicano diligente nos la traiga en funcionales contenedores. Por cierto, qu’e horror me da comer directamente de las cajitas... Si me veo forzada a ello no puedo dejar de pensar en la decadencia de la civilizaci’on occidental.

Comas en restaurante o te sirvan a domicilio, el denominador com'un es el exceso en las porciones. Hay sitios especializados en bocadillos de un metro de largo. Sin ir tan lejos, pedir pollo asado en el restaurante del barrio donde van todos los jubiletas jud'ios supone que te sirvan: una ensalada mixta grande, una sopa con tropezones, una raci'on de verdura, una patata grande asada, una tostada y medio pollo. El pollo es m'as bien pequenyo y, en mi opini'on, reseco, pero te da igual porque para cuando llega ya has tenido que desabrocharte el primer bot'on de los pantalones.

Otra experiencia ‘unica es ir al supermercado. La cr'onica pol'itica cuenta que en plena guerra fr'ia Nixon visit'o Mosc'u e inaugur'o una exposici'on sobre el estilo de vida americano dentro de un ciclo de intercambio cultural / esfuerzo propagand'istico establecido entre las dos superpotencias. Kruschev estaba presente y, mientras paseaban por las recreaciones de vastos pasillos de supermercado americano atestados de v'iveres, iba aguantando la perorata de Nixon sobre la superabundancia de productos al alcance de sus conciudadanos y la necesidad de los estadounidenses de ejercer su capacidad de elecci'on hasta a la hora de comprar ketchup. En un determinado momento, el sovi'etico le pregunt'o si no contaban con un admin'iculo que les tragara directamente la comida y le dijo que todo muy interesante, pero innecesario. Oye, es ir al super y acordarme de Nixon visitando en Mosc'u a Kruschev el austero: los pasillos con coloridos paquetes de comida son interminables. Y digo paquetes, porque los alimentos frescos est’an en minor’ia y suelen venir en una bandeja de poliesp’an recubierta con film transparente.

Aparte del qu’e y el cu’anto comen est’a el c’omo lo comen. B’asicamente se puede resumir en tres variables: cualquier cosa, a cualquier hora, en cualquier sitio. Hay quienes desayunan pizza fr’ia de la noche anterior (y no quiero mirar a nadie), soy incapaz de delimitar los horarios de comida porque siempre tienes a alguien cerca con la boca llena y el protocolo sobre qu’e lugares son propios para comer aqu’i no se conoce. Hace poco Adam hizo una entrevista de trabajo con la asistente de una senadora federal que se pas’o toda la conversaci’on comiendo galletitas saladas mientras hablaba. Por lo que se ve ni se limpiaba las migas, as'i que al cabo de una media hora estaba la mujer hecha un cristo.

No os aburro m'as. S'olo decir, como coletilla, que mi suegra ha encontrado en no s'e qu'e tienda de pasillos prolijos en todo tipo de manjares unas tortas de aceite hechas en Castilleja de la Cuesta, provincia de Sevilla, y me las ha dejado con Boris, el portero. Voy a ver si llego a casa y las recojo... Aunque lo mismo Boris, que es de Mosc'u por m'as senyas, ha decidido vengarse de la austeridad sovi'etica que le fue impuesta en tiempos de Kruschev y se ha aplicado mis tortas... !Uy, qu'e sinvivir!

sábado, 24 de noviembre de 2007

El pisito

Hago un resumen, que es muy tarde aqu'i: el jueves celebramos acci'on de gracias y comimos pavo entre otras muchas cosas. Yo esperaba una oraci'on, un ritual, un decir gracias... pero no. S'olo comimos en abundancia. Para qu'e m'as formalidades.

Ya es oficial: tenemos pisito y vivimos en 'el. Adjunto un v'ideo casero del mismo (creo que se mueve menos que el anterior y adem'as he tomado la precauci'on de mantener la c'amara en horizontal). Mayormente el v'ideo es para la familia directa, que quiere ver las instalaciones con detalle. Bueno, voy a seguir el protocolo para ofreceros la casa como se debe: gente, si par'ais por Nueva York aqu'i ten'eis vuestra casa. Hay que avisar primero y comprobar disponibilidad. Hale, sed buenos si pod'eis.