jueves, 25 de febrero de 2010
Las noticias nuestras de cada día
Estoy en un aeropuerto esperando una conexión que me lleve más cerca de mi destino final –una tormenta de nieve en el noreste de EE.UU. y los estragos que causa en el tráfico aéreo siempre añaden interés a un viaje. Llevo 45 minutos enfrente de una televisión con la CNN puesta. Hasta el momento, el único tema en el bucle “informativo” continuo que se gastan es la historia de la ballena orca que ha matado a su entrenadora durante un espectáculo en Seaworld, un super-acuario de Florida. Conexiones en directo, entrevistas a testigos, remesas de expertos a favor y en contra de tener a estos super-animales encerrados y entrenados para el pasatiempo colectivo, la hermana de la víctima haciendo declaraciones, compañeros de la entrenadora hablando del carácter del macro-pez, videos de humana y ballena en uno de sus espectáculos pasados, científicos especializados en el comportamiento de estos bichos recomendando que no se aparte a la ballena de su rutina o se sentirá castigada, decenas de conversaciones en Facebook comentando el evento que la cadena recoge y considera… No se si habrá pasado alguna otra cosa en el mundo hoy, pero según la CNN, la noticia del día es el la trágica muerte de Dawn Branchau y el espectro de la ballena asesina.
sábado, 20 de febrero de 2010
Regando mi jardín

Creo que nos pasa a muchos. Yo también busco augurios, señales, guiños del destino en las cosas menudas. Por ejemplo, creo en las galletitas de la fortuna de los restaurantes chinos. No me como la oblea, pero me bebo las palabras de sabiduría que incluyen (10 de media) y pienso que esa frase aparentemente aleatoria tiene un significado profundo y certero en ese momento de mi circunstancia. “It doesn’t matter, who is without a flaw?” (no importa, ¿quién hay sin falta?) vino en el momento correcto para enseñarme a perdonarme. Ah, y como además de una sabia sentencia las galletitas incluyen una breve lección de chino, esa fortuna también me enseñó a decir ‘corte de pelo’ en el idioma de Confucio (li – fa). “Pride is a good thing to have, but don’t overdose it” (el orgullo es una cosa buena, pero no te pases con la dosis) es siempre un buen contrapunto cuando el pecho amenaza con explotar. Y un seguro de buenos modales, porque me enseñó que ‘perdone’ se dice lao – jia. El otro día mi galletita de la fortuna volvió a traerme un consejo potencialmente liberador: “Today is an ideal time to water your personal garden” (hoy es el momento idea para regar tu jardín personal). Sonreí al leer el papelillo y me lo guarde discretamente en el bolsillo, como de costumbre. El propósito de regar mi jardín se ha unido a otros consejos de las galletitas en el marco del espejo del dormitorio y he empezado a pensar en mi jardín y en cómo el run-run absurdo y absorbente de lo cotidiano me ha hecho descuidarlo. Me he propuesto empezar a quitar malezas, echarme el azadón a la espalda y ponerme a regar mi jardín.
Ah, y para los que tengan interés, pollo al curry en chino se dice ka – ji.
jueves, 17 de septiembre de 2009
Socialmente enredados
Estoy reflexionando sobre las redes sociales. No es puro vicio teorético; es parte de mi trabajo (como dijo el torero Guerrita cuando conoció a Ortega y Gasset y le dijeron que aquel hombre se dedicaba a pensar: “hay gente pa tó”). Claramente una parte importante de todo esto es puro exhibicionismo y vana ilusión de que a alguien le interesen nuestras menudencias o nos encuentre ingenioso. Pero no todo es humo y ego. Los medios sociales han revolucionado la forma en que nos comunicamos, nos relacionamos y compartimos el acervo colectivo. Nos guste –sea una pérdida de tiempo, atontezca, sustituya la verdadera interacción, inserte aquí su plaga bíblica favorita– o no. El mensaje unidireccional está en peligro de extinción, cualquiera se sube a su atril para convertirse en líder de opinión, vivimos vicariamente en mundos paralelos donde nos inventamos un alter bajo el que poder ser más nosotros que nunca. Y lo curioso es que a la vez que hacemos todo lo anterior, echamos de menos las puertas del campo. El otro día, en un gesto de nostalgia, le dejé a Adam una nota pegada con celo en la puerta para avisarle de que no tocara al perro en el cogote, que le había echado la dosis mensual de matabichos. Qué nudo de contradicciones somos.
jueves, 10 de septiembre de 2009
De vuelta
Después de una prolongada ausencia de este blog que no intentaré justificar, heme aquí. De vuelta. El verano pasó (digan lo que digan los que se fían del equinoccio). Adam volvió a casa tras sus aventuras asiáticas (para el que no esté enterado, aquí esta su correspondiente blog). Nuestras vacaciones indochinas estupendamente. La visita relámpago a España para la boda de Diego y Tana fenomenal. Ahora toca retomar el curso –actividad y proyectos, pequeñas preocupaciones irreales- y disfrutar del fresco olor otoñal de las mañanas y los atardeceres de septiembre. Me gustaría decir con Celtas Cortos que “nos vemos en los bares”, pero me temo que a lo que en verdad me refiero es a que “nos vemos en los blogs”.
martes, 20 de enero de 2009
Salieron a su paso
Una marea humana ha llenado hoy la explanada monumental frente al Capitolio para ser testigo de un momento hist'orico y poder contarle a sus hijos que ellos estuvieron all'i. No me enrollo... es mejor releer el discurso de toma de posesi'on de Barack Obama y, obviando las querencias grandilocuentes del americanismo, apreciar la lecci'on de oratoria y las buenas intenciones de este hombre. Por cierto, qu'e momento cuando ha recordado que George Washington hizo leer a sus desmoralizadas tropas las siguientes palabras de Thomas Paine:
"Que se cuente al mundo del futuro que en las profundidades del invierno, cuando nada salvo la esperanza y la virtud podían sobrevivir... la urbe y el país, alarmados ante un peligro común, salieron a su paso."
Habr'a que aplicarse el cuento y salir al paso de nuestro peligro com'un.
miércoles, 5 de noviembre de 2008
Día 1 de la era Obama
Parecía que esto no se iba a acabar nunca, pero todo tiene su fin. 21 meses y muchos millones de dólares después, Estados Unidos de Norteamérica finalmente ha elegido a su nuevo presidente. Listo, café con leche y hermoso como un animal joven, Barack Obama tomará el 20 de enero las riendas de una nación que ha visto en él la prueba viviente de que el sueño americano, en ocasiones, puede ser más que un eslogan.
En los últimos tiempos este país ha perdido el paso; la crisis financiera, las largas guerras en el extranjero y las recientes dudas sobre la sostenibilidad del sistema de prosperidad a crédito han abierto un boquete en la fe ciega que esta gente tenía en la eternidad de su imperio. En esta coyuntura tan delicada, Barack Obama ha sabido insuflar un soplo de posibilidad en muchos corazones. Con frescura de formas y un discurso muy cuidado, se ha colado en el imaginario colectivo como el hombre que puede restablecer el espíritu de oportunidad que define a este país.
Anoche su discurso triunfal tuvo las dosis justas de poesía, marketing y promesa que le han llevado donde está. Es pronto para juzgar, pero su tono evoca al de los grandes políticos -quizás porque llega al poder en un momento de desamparo en el que los ciudadanos vuelven el rostro hacia el líder y le piden que sea grande. Incluso aquí, todo el mundo se acuerda de santa Bárbara (o papá estado) cuando truena. ¿Será Obama capaz de cambiar el rumbo? ¿Podrá llevar a cabo la prometida transformación política, económica y social que le ha dado la presidencia? Habrá que esperar para verlo.
Lo que sí se palpa ya es la ilusión que ha desatado. Esto es Hollywood y la gente necesita héroes. Por su pico de oro, color e historia personal, Obama cumple todos los requisitos narrativos para ser el valiente adalid que nos lleve hacia el futuro. Claro que todo es mucho más complicado que eso, pero como cuento de hadas funciona.
Estados Unidos de Norteamérica empieza hoy, expectante, una nueva etapa. Yes we can.
En los últimos tiempos este país ha perdido el paso; la crisis financiera, las largas guerras en el extranjero y las recientes dudas sobre la sostenibilidad del sistema de prosperidad a crédito han abierto un boquete en la fe ciega que esta gente tenía en la eternidad de su imperio. En esta coyuntura tan delicada, Barack Obama ha sabido insuflar un soplo de posibilidad en muchos corazones. Con frescura de formas y un discurso muy cuidado, se ha colado en el imaginario colectivo como el hombre que puede restablecer el espíritu de oportunidad que define a este país.
Anoche su discurso triunfal tuvo las dosis justas de poesía, marketing y promesa que le han llevado donde está. Es pronto para juzgar, pero su tono evoca al de los grandes políticos -quizás porque llega al poder en un momento de desamparo en el que los ciudadanos vuelven el rostro hacia el líder y le piden que sea grande. Incluso aquí, todo el mundo se acuerda de santa Bárbara (o papá estado) cuando truena. ¿Será Obama capaz de cambiar el rumbo? ¿Podrá llevar a cabo la prometida transformación política, económica y social que le ha dado la presidencia? Habrá que esperar para verlo.
Lo que sí se palpa ya es la ilusión que ha desatado. Esto es Hollywood y la gente necesita héroes. Por su pico de oro, color e historia personal, Obama cumple todos los requisitos narrativos para ser el valiente adalid que nos lleve hacia el futuro. Claro que todo es mucho más complicado que eso, pero como cuento de hadas funciona.
Estados Unidos de Norteamérica empieza hoy, expectante, una nueva etapa. Yes we can.
martes, 4 de noviembre de 2008
Visita de los papis
Mis padres est’an en Nueva York. Antes de su llegada me encargu’e de limpiar a fondo, porque los progenitores manchegos son mucho m’as tiquismiquis que el mayordomo del algod’on. Hasta el perro fue convenientemente fregado y perfumado (para su horror). A su llegada y tras una breve ojeada a nuestro cuasi-pulcro hogar, mi padre dijo… “anda que no se nota que llevas haciendo s’abado (seg’un el DRAE: hacer sábado~. 1. loc. verb. Hacer en este día limpieza de la casa, más esmerada y completa que el resto de la semana) desde el domingo…” Totalmente cierto, pero desde entonces se han hecho ellos cargo de todo y nos tratan a Adam y a m’i, e incluso a Vermont, como a sendos beb’es que es necesario arrullar y alimentar profusamente. Yo, obviamente, les dejo hacer. Y me relamo. Su objetivo es que al acabar la semana pese 3 kilos m’as. Veremos si lo consiguen.
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